Ellos no quieren que se les llame peluqueros. Se califican como barberos, de los pocos que quedan en Lima. Aquí sus historias.
Aunque los retoques semanales de cabello, barba o bigote en locales con los clásicos sillones marca Cóndor ya son cosa de mediados del siglo pasado, aún en Lima existen hombres con pulcros mandiles que, entre tijeras y escobillas, mantienen vivo el espíritu de camaradería de la barbería tradicional. Artesanos que aún untan jabón con pequeñas brochas en las mandíbulas y en las nucas de sus amigos clientes, y que todavía son capaces de hacer un corte alemán si algún memorioso se los pide.
El Comercio recorrió ayer la ciudad y encontró a algunos de estos caballeros de la tercera edad que ponen el alto a cualquier desubicado que ose llamarlos peluqueros. Ellos dicen, orgullosos, que son barberos, de los pocos que aún quedan en la capital. El buen humor es común en estos hombres que, sin saberlo, imprimen a sus locales un ‘look vintage’.
Entrar a sus negocios, a los que acuden mes a mes abuelos, padres, hijos y nietos de las mismas familias, es ingresar a una película en sepia en la que siempre un ejemplar de este Diario está al pie del espejo, a disposición del cliente.

Referencias :
http://elcomercio.pe/lima/personajes/adulto-mayor-hombres-manos-tijera-suspendidos-tiempo-noticia-1803222?ref=flujo_tags_515473&ft=nota_12&e=imagen
No hay comentarios.:
Publicar un comentario