Según la Organización Mundial de la Salud la
diabetes de tipo 2, representa el 90% de los casos mundiales, reviste especial
importancia no sólo por constituir las primeras causas de morbimortalidad, sino
por las dificultades que enfrenta el paciente para llevar a cabo su
tratamiento, control y prevención de complicaciones. Es así que se hace
necesario un adecuado apoyo familiar para la contribución en las prácticas de
autocuidado. Objetivo: Determinar la relación del apoyo familiar y las
prácticas de autocuidado del adulto mayor con diabetes mellitus tipo 2 zona
urbana, distrito de Pachacámac – 2013. Metodología: Estudio cuantitativo,
descriptivo, correlacional en una población muestral de 48 adultos mayores con
diabetes mellitus tipo 2 y 48 familiares cuidadores. Adultos mayores se
encuentran registrados en el Consultorio Médico Parroquial Padre Rogelio García
Fernández de la zona urbana distrito de Pachacámac, muestreo no probabilístico
por conveniencia bajo los criterios de inclusión y exclusión. Para la recolección
de datos se utilizó dos instrumentos, la técnica será para ambos fue la
encuesta. Un instrumento para evaluar el apoyo familiar y el otro para evaluar
el autocuidado. La confiabilidad del instrumento se logró mediante una muestra
piloto seleccionando a la unidad de análisis con características similares a la
muestra del estudio. Resultados: De los 48 familiares cuidadores 45,8% tienen
más de 60 años de edad, 70,8% sexo femenino siendo la hija la que prevalece en
el cuidado. De los 48 adultos mayores 60,4% tienen entre 60 a 69 años, 60,4%
son de sexo femenino. El apoyo familiar es adecuado en el 64,6%. Según
dimensiones predominó el apoyo instrumental con 66,7%. Las prácticas de
autocuidado son regulares en 52,1%. Según dimensiones resultaron regulares en
control médico, dieta, ejercicios, cuidado de los pies y control oftalmológico.
Conclusiones: Se encontró dominio del sexo femenino tanto en el familiar
cuidador y el adulto mayor con diabetes mellitus tipo 2. Se identificó que el
familiar cuidador es la hija. El apoyo familiar resultó adecuado con ventaja en
el apoyo instrumental. En cuanto a las prácticas de autocuidado resultaron
regulares y según dimensiones regulares en el control médico, cuidado de los
pies, dieta, ejercicios y control oftalmológico. Estas variables no se
encuentran relacionadas, son independientes entre sí.

Referencia:
http://cybertesis.urp.edu.pe/handle/urp/328
Esta enfermedad, al ser crónica e incurable, una vez diagnosticada, cambia la vida de la persona; ésta debe cambiar sus rutinas alimenticias así como también iniciar la actividad física de acuerdo a sus capacidades. En el caso de adultos mayores, se necesita un mayor cuidado y supervisión, líneas de acción en que la familia juega un rol vital.
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